Spider-Man: No Way Home

Director: Jon Watts
Productores: Kevin Feige, Amy Pascal
Guionistas: Chris McKenna, Erik Sommers. Basados en cómics de: Stan Lee y Steve Ditko
Reparto: Tom Holland, Zendaya, Benedict Cumberbatch, Jacob Batalon, Jon Favreau, Jamie Fox, Alfred Molina, Benedict Wong, J.K. Simmons
Productora: Sony Pictures, Pascal Pictures, Columbia Pictures, Marvel Studios
Género: acción, aventura

-RESEÑA SIN SPOILERS-

A estas alturas es muy difícil hablar de Spider-Man: No Way Home, sin tener en cuenta todo el ‘hype’ que se ha generado en torno a esta nueva película. El primer teaser nos dio un primer vistazo al regreso del Doctor Octopus de Alfred Molina y con su tráiler final se concretó lo evidente: un crossover en el que veríamos de vuelta varios villanos de la saga de Sam Raimi y Marc Webb.

¿Cómo encaja todo esto en el Universo Cinemático de Marvel?

La respuesta no podría ser más obvia y es que desde hace tiempo el MCU ha tratado de introducir el tema del multiverso y salvo sus respectivas menciones en WandaVision, Loki e incluso Spider-Man: Far From Home, aquí propiamente se explora su potencial, aunque claro está, enfocándolo directamente en la historia de Peter Parker.

Recapitulando un poco los eventos finales de Spider-Man: Far From Home, aquí vimos como Spider-Man se había convertido en un enemigo público por la forma en que Mysterio lo incriminó de su muerte. Sin embargo, el giro más importante fue cuando James Jonah Jameson reveló quién estaba detrás de la máscara.

Spider-Man: No Way Home parte de esto y establece un conflicto bastante interesante. La vida de Peter Parker por más que es Spider-Man, no es la “ideal” de un superhéroe. Pese a sus batallas libradas sigue siendo un joven y estar en la mira pública le da un vuelco a su vida. Sin embargo, a la larga ese es un problema “muy de Spider-Man” y el verdadero problema está cuando todo lo que ha hecho empieza a afectar a otros.

Si bien sus acciones siempre fueron, a la larga desinteresadas, Spider-Man no deja de ser un “vigilante” a ojos del público y esa falta de anonimato es lo que lo lleva a buscar ayuda de Dr. Strange, quien, convenientemente, tiene una aparente solución: un hechizo para hacer que las personas olviden que él es Spider-Man.

Aquí no hay nada nuevo que contar. Peter quiere que todos salvo MJ, Ned, May y Happy olviden que el es Spider-Man, lo cual altera el hechizo del Dr. Strange, que al final es el causante de todo el problema ya que el velo de la realidad se rompe y al MCU llegan los villanos de las pasadas películas de Spidy: El Duende Verde, Doctor Octopus y Sandman de la saga de Sam Raimi; así como Electro y Lizard de la de Marc Webb.

La misión de Peter es simple: atraparlos a todos y devolverlos a sus dimensiones pero, hay algo que lo inquieta y es la revelación de que todos estos villanos han muerto tras enfrentarse con Spider-Man.

Esto último es muy importante porque Spider-Man: No Way Home, desarrolla un aspecto que es vital para el personaje: hacer siempre lo correcto, ya que lo que separa a Spidy de otros personajes es su nobleza y la voluntad de ayudar sin esperar nada a cambio, lo cual contrasta bastante con la personalidad de los villanos que aparecen en pantalla, así como con la del mismo Dr. Strange, ya que, si bien cada uno tiene un objetivo en mente, el único que quiere llegar a un punto medio es el amigable vecino Spider-Man.

Spidy quiere salvarlos a todos, y eso es perfecto.

Dicho eso, Spider-Man: No Way Home, preserva el humor de las películas de Marvel, pero se contiene en la medida en que los momentos cómicos no interfieren con los momentos serios y es increíble la forma en que Jon Watts y su equipo lograron darle ritmo a una historia que va de un tono a otro sin perder el equilibrio. Es graciosa, intensa, triste y en varias ocasiones terrorífica.

Ver nuevamente a los villanos de las otras películas sienta bien, no solo por el talento actoral que hay detrás de los personajes, sino porque dentro de todo hay una continuidad en sus arcos personales. El Doctor Octopus no está enojado con Peter porque sí, sino porque hay una Spider-Man 2 que nos da todo un contexto y la forma en que se ahonda más en los detalles de cada uno soporta la trama sin que se sienta pesada.

Jamie Fox por fin puede brillar como un buen electro, pero sin lugar a dudas, gran parte del show se lo roba Willem Dafoe como el Duende Verde. Evidentemente su trabajo es actuar, pero la forma en que interpreta a este personaje es como si jamás en su vida lo hubiera olvidado. Va de la nobleza a la villanía en segundos y se posiciona sin lugar a dudas como el villano más desafiante al que Peter se ha enfrentado.

Sumado a ello, su introducción dentro de la película se da en momentos altamente emotivos gracias a la banda sonora, donde se recuerdan los trabajos hechos por Danny Elfman y Hanz Zimmer (con The Magnificent Six). Si todo entra por los ojos, también por el audio y que se respete la banda sonora no solo es un gran “fanservice”, sino un homenaje al legado, guste o no, de aquellas cintas.

Realmente es difícil hablar de Spider-Man: No Way Home, ya que desde que empieza la película hay un spoiler – TODA la película es un spoiler-. Eso no quiere decir que esté justificado que alguien arruine la experiencia de otro, pero sepan que es una cinta llena de grandes sorpresas y eventos inesperados que genuinamente abren una gran cantidad de posibilidades para el personaje.

Para ser una película que dura dos horas y media, la verdad es que poco se siente el tiempo y recuerda bastante a Avengers: Infinity War, en la medida en que cada evento se va desarrollando de forma tan orgánica, que apenas es perceptible. Todo está en su sitio y los temas que trata se van desarrollando satisfactoriamente hasta el final… aunque evidentemente eso no quita que hayan algunas cosas que al pensarlas “en frío” no tengan bastante sentido.

Aun así, el que haya uno o dos cosas (o más) que no cuadren, no quita el impacto de lo que sucede y es que, sin lugar a dudas, es una película con una escala gigantesca. Tanto por lo que propone, como por lo que deja para el futuro del MCU.

Spider-Man: No Way Home, es claramente una excelente película y da gusto regresar al cine para ver al personaje de vuelta. Es vibrante, colorida, intensa y trata con tanto respeto al personaje que hoy, sabiendo que ya hay planes de una nueva trilogía, dan ganas de ver más. El futuro es brillante y como siempre, si quieren quedar antojados: NO SALGAN DE LA SALA HASTA VER LOS CRÉDITOS.

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