Justicia implacable

Director: Adam Robitel
Productores: Philip Waley, Adam Robitel
Guionistas: Maria Melnik, Oren Uziel
Reparto: Taylor Russell McKenzie, Logan Miller, Thomas Cocquerel, Indya Moore, Holland Roden, Carlito Olivero, Tanya van Grann, Corin Silva, Derek Siow, Jaymes Butler
Título original: Escape Room: Tournament of Champions
Productora: Miramax Films
Género: Terror, suspenso

La ira más profunda, solo puede ser desatada por un hombre que no tiene nada que perder.

“Deja que el pintor haga su obra”, está frase citada en la nueva producción audiovisual ´Justicia implacable´ define la vida actoral de Jason Statham, el cual desde finales de los 90´s ha actuado en un género que le viene como anillo al dedo, las películas de acción. Sin embargo, en este 2021 hemos visto una faceta diferente, aunque no muy alejada de su zona de ´confort´ y esto se debe a Guy Ritchie, celebre director de altibajos, en donde se pueden destacar producciones infravaloradas como RocknRolla (2008) y Sherlock Holmes (2009).

En esta ocasión, el director inglés apostó por mostrar al mundo cinematográfico una nueva película de acción que nos trae un toque diferente, al tener tintes de un thriller que nos transporta al bajo mundo criminal.

´Justicia implacable´ o ´Wrath of Man´ nos presenta a Harry o como sus compañeros le dicen ”H” (Statham), un hombre misterioso que de un día a otro termina incorporándose en una empresa de guardias de seguridad que resguardan camiones blindados. Poco a poco sus colegas empezarán a conocer las habilidades del nuevo recluta y, además, al pasar los meses entenderán que busca algo más que un simple sueldo, el cual no es equivalente a lo que arriesga día a día para proteger el dinero que transporta en el automotor a su cargo.

Está película basada en Le convoyeur del francés Nicolas Boukhrief nos transporta a un terreno hostil en donde el bajo mundo tiene el poder. Mafias, robos y asesinatos rodean a nuestro protagonista que buscará una verdad que él solo quiere conocer y estará dispuesto a todo para saberla.

Seguramente esta nueva apuesta de Ritchie se dividirá entre a amores y odios, pero si esa era la intención, el director inglés lo ha vuelto a hacer a lo grande. Para los que ya han visto sus películas saben de qué va esto, pero para los que no tendrán un resumen rápido:

-Mundos de tonalidades oscuras.
-Mafias, pandillas, criminales.
-Thrillers policiacos.
-Poca acción, pero contundente.
-Desarrollos detallistas de las tramas.
-Personajes fragmentados mentalmente que lo buscan todo, pero no obtienen nada.

A pesar de ser un estilo de la casa, Ritchie no deja de sorprender con un buen manejo de la trama, la cual se vio potenciada gracias a un desorden cronológico que nos cuenta en distintos saltos de tiempo no solo la historia del protagonista, también todos los que lo rodean, dejando así un conocimiento profundo del por qué suceden las cosas y las consecuencias que traerán consigo hasta el final.

Si bien la argumentación del guion no es una obra maestra, el desarrollo del mismo suplanta las falencias de la historia porque realmente genera intriga el proceso empleado para conocer de a poco cada suceso que conllevó que el protagonista quisiera llevarse el mundo por delante por su único objetivo, la venganza.

Las actuaciones individuales no destacan, pero forman un colectivo que da sentido a una historia donde vemos personajes comunes que solo buscan estar por encima de la cadena alimenticia que conocemos como vida. Eso sí, Statham destaca no solo por el protagónico, también porque su papel es ligeramente diferente a lo visto en su carrera, ya que no solo vemos al típico hombre indestructible de las películas de acción, ahora vemos a un ser paciente y sereno que acumula ira que luego será desatada en su máxima expresión.

Seguramente muchas de las criticas serán para Statham ya que a simple visa se puede decir que su interpretación puede tildarse de robótica, pero hay que entender que todas las situaciones tienen su momento para fluir y esta vez es esencial para el desarrollo dramático de este personaje.

La narrativa es el punto fuerte. El film es dividido en tres capítulos que generan buen gusto al espectador y a pesar que estos estilos pueden ser confusos, el hilo conductor no se pierde por los saltos de tiempo o flashback que se nos presentan a lo largo de la producción. Por cierto, entre los temas destacables se debe resaltar que la acción, los golpes y los disparos solo se vuelven un elemento accesorio, rareza en un genero tan marcado como este.

El trabajo de fotografía es impecable, a pesar de estar en 2021 hemos sido transportados tal vez diez o quince años en el tiempo. Una vieja y desgatada ciudad, una época retratada como una clásica novela policiaca con destellos modernistas, que finalmente es acertadamente acompañada con distintos movimientos de cámaras, en su mayoría cerrados, que nos permiten interactuar con cada personaje invitándonos a conocerlos profundamente en sus formas de pensar y actuar.

No menos importante, es fundamental el trabajo del sonido. Cada sinfonía de la banda sonora es medida y cumple el objetivo, acompañar sin tomar un protagonismo, pero que sin ella perdería sentido en este nuevo pero conocido mundo Ritchie.

Para los amantes de la acción esto no cumple los requisitos porque dicho anteriormente, los golpes, estilos pelea y disparos frenéticos cada cinco minutos han sido suprimidos y cambiados por una trama que da pequeñas dosis de lo ya nombrado, pero que realmente vale la pena por ver algo diferente en estos tiempos donde los éxitos tienden a tener una formula repetitiva.

Hay que darle más de una oportunidad a los que piensan diferente del común.

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