Eternals

La cuarta fase del MCU empezó con bastante fuerza gracias a WandaVision y desde entonces poco a poco entre películas y series hemos visto algunas de las cosas que le esperan al universo Marvel en el futuro. Si bien Black Widow tuvo recepción más bien tibia -tirando a lo frío-, Shang Chi logró cautivar a la audiencia, y es que su propuesta aunque tenía sus fallos, al final resultó por presentar un concepto algo novedoso dentro de las cintas vista a lo largo de las primera tres fases.

Con Eternals se esperaba un fenómeno similar en la medida que no solo es una cinta dirigida por la aclamada Chloe Zhao, sino porque la introducción de este “concepto” al MCU resulta complejo en si mismo por la conexión que hay en los cómics de Thanos con ‘Los Eternos’, que en pocas palabras podemos resumir como una “raza” de seres avanzados con súper-habilidades que ayudaron a evolucionar al ser humanos desde sus primeros años.

En la película se preserva esta historia de origen y vemos la llegada de Ajak (Salma Hayek), Sersi (Gemma Chan), Ikaris (Richard Madden), Kingo (Kumail Nanjiani), Sprite (Lia McHugh), Makkari (Lauren Ridloff), Phstos (Brian Tyree Henry), Giglamesh (Don Lee) y Druig (Barry Keoghan) a la tierra, donde tienen la misión de erradicar a los ‘Deviants’ -o Desviantes- a la vez que ayudan a impulsar la evolución del ser humano a través del tiempo.

Dicho esto, la película alterna entre el pasado y el presente, presentando la amenaza actual, mientras va explorando los conflictos de ‘Los Eternos’ a través de flachsbacks en los que se ven las tensiones que se generan entre ellos a través de las distintas épocas en la tierra.

Esto último es muy importante porque es realmente la parte más sólida de la película, ya que prácticamente estamos viendo seres inmortales con diversas inquietudes. Ajak sigue al pie de la letra las ordenes que le fueron conferidas antes de llegar a la tierra, pero no implica que no tenga dudas sobre su trabajo. Sersi se encuentra en una posición similar, y es que su conexión con la humanidad la ha convertido en una de ellos, mientras que Ikaris mantiene la distancia porque al fin y al cabo es un “soldado”.

Toda esa construcción de personaje es interesante porque se nota que hay un esfuerzo por convertirlos en algo más, en darles un propósito y conflictos palpables… sin embargo, el problema es que están atrapados en una película que busca responder selectivamente preguntas para hilar una trama que en general no es la gran cosa… pese a sus implicaciones.

Sabiendo que ‘Los Eternos’ son seres que han estado desde la antigüedad entre humanos y los han ayudado a evolucionar por medio de su conocimiento, resulta insatisfactorio que la respuesta a ‘¿dónde estaban cuando llegó Thanos?’ sea un simple ‘no era nuestra tarea’. Sí, se supone que su labor era proteger la vida terrestre SOLO de los Deviants, y sí, Eternals como franquicia apenas está cimentando sus bases en el MCU, pero no dar una respuesta con más sentido solo genera más preguntas.

En ese mismo orden de ideas, Eternals plantea la existencia de un ser -extraído de los cómics- como villano cuasi principal, el cual tiene la habilidad de asimilar las habilidades de los otros eternos para peleas. Algo así como Cell en Dragon Ball. Desafortunadamente, su impacto es mínimo tanto en términos de desafío para los protagonista, como en el sentido argumental y conceptual.

Se supone que este ‘Deviant’ representa todo lo que está mal con los eternos como “entidad” y profundizar en ello sería  entrar en terreno de los spoilers fuertes, pero al final su presencia es irrelevante. Lo peor de todo es que esto último sería excusable porque hay un planteamiento detrás de todo ello sobre lo que implica ser un eterno en la tierra y quienes son los celestiales pero al final no llega a ninguna parte.

Claro está, esto no quita el momento de calidad que hay entre personajes y la verdad es que en términos de cómo se desenvuelven no está mal. Hay dinámicas de camaradería y rivalidad que son muy interesantes y hacen parte de este intento por hacer que se sientan como una familia muy al tipo de los Guardianes de la Galaxia, y aunque le falta desarrollo para completarlo, no es del todo despreciable.

Desafortunadamente, más allá de ello no hay nada más. Visualmente se supone que Eternals es una de las películas más propositivas por la magnitud de los celestiales, de hecho, Arishem el juez hace parte del material promocional de la película y todo lo que gira en torno a este personaje y su plano es increíble ya que recuerda bastante a las escenas del plano astral de Dr. Strange o el Universo Cuántico de Ant-Man, pero todo ese esfuerzo por darle vida a un “nuevo mundo” se cae cuando no se puede ver nada. Literalmente.

Hay una gran cantidad de escenas filmadas de noche o en escenarios bastante oscuros en los que es difícil ver realmente qué sucede. Si hay combate de por medio es aún más complejo ya que algunas de las coreografías son, por decirlo de una forma, torpes, y recuerdan bastante a Civil War en el mal sentido de la palabra, ya que si todo está oscuro lo mínimo que se puede exigir es que la cámara no vibre todo el tiempo.

No todas las secuencias de combate son así y hay que decir que cuando no están en ambientes oscuros o de noche lucen bastante bien, en especial por la forma en que cada uno de los eternos usan sus poderes y aún más en la batalla final.

En general, Eternals es una película que entra en el espectro de lo regular del MCU. Tiene planteamientos interesantes, pero al final son muchos los ‘peros’ que hacen que se sienta como una película poco entretenida.

Hay temas de representación que son valiosos e importantes, más aún entendiendo que estos eternos no son los mismos de los cómics. Por ejemplo, Makkari, sería la primera heroína sordo-muda de este universo cinematográfico y aunque su participación sea MUY relevante y competente -al menos a título personal-, se siente poco honesto cuando el ‘selling point’ es gritar a los cuatro vientos que hay un heroína sordo-muda seguido de un orgullo infantil por tener la primera escena de sexo en una película de Marvel. Y que además es ‘meh’.

Eternals desafortunadamente es una película que prometió más de lo que podía entregar. El trasfondo es interesante, así como las consecuencias tras la batalla final y lo que puede llegar en el futuro, pero si algo tenemos claro hoy día, es que una cinta no se sostiene por lo que vaya a suceder después, sino por el ahora. ¿Vale la pena verla? Depende de la perspectiva. Sin duda es “obligatorio” verla para tener el espectro completo de lo que pasa en el MCU, pero esa distancia que quiere tener con los eventos de las primeras tres fases hacen bastante atractiva la idea de pasarla por alto.

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