Belfast

Director: Kenneth Branagh
Guionista: Kenneth Branagh
Productores: Celia Duval, Kenneth Branagh, Tamar Thomas
Reparto: Caitriona Balfe, Jamie Dornan, Jude Hill, Ciarán Hinds, Judi Dench, Colin Morgan (II), Lewuis McAskie, Josie Walker
Productora: Focus Feature
Género: Drama

Kenneth Branagh de la mano de Northern Ireland Screen y TKBC nos trae en esta ocasión un filme que retrata la vida de un niño, Buddy (Jude Hill), en medio del conflicto norirlandés, en donde se enfrentaron grupos católicos y protestantes, lo que produjo también constante brutalidad policial. Estos hechos perduraron por casi 30 años, causando una gran cantidad de muertes, heridos, destrucción de infraestructura y el empleo de recursos para una guerra no declarada. A pesar de tocar estos temas, la película resulta un producto muy agradable, que evoca gran cantidad y variedad de sensaciones.

La estética general en Belfast, es uno de los grandes protagonistas, algo de lo que más destaca desde un primer momento es que el color es un personaje ocasional, su uso es específico y excepcional, pues la realidad principal mostrada ya cuenta con la suficiente intensidad, así mismo la fantasía a la que somos transportados presenta una alta variedad de notas que nos permiten deleitarnos con una historia rica en contenido.

Belfast, a partir de la repetición de ciertos planos, crea familiaridad con escenarios, tanto en la casa de la familia como en la calle donde está se encuentra. Aquí este método es usado para transportarnos a la nostalgia, pues recordamos ya donde se ubica cada uno de los miembros de la familia según el momento del día, lo que permite encontrar el sentimiento de recuerdo y cercanía.

En estos planos particulares la historia descubre la distancia física entre los personajes, algunos ubicándose al fondo de la imagen, lo que resulta en puntos de vista que envuelven toda una situación familiar con una llamativa profundidad. A esto se le suma el trabajo hecho con ventanas y reflejos, estos ayudan a crear perspectivas que podrían asemejarse a las de un niño curioso maravillándose con un escaparate, o un vecino enterándose de algo que no era dispuesto para él.

Por medio de estas situaciones nos acercamos a los problemas con los que la familia tiene que lidiar tanto por el conflicto que se libra en la sociedad irlandesa del momento como los problemas que cualquier otra familia tendría; y por contraste, también somos llevados a situaciones que vive Buddy, como un niño de 9 años que asiste a la escuela. Vemos una búsqueda por el amor, por una pertenencia a un grupo, la fascinación por el espectáculo y la expectativa por el futuro, así como el crecimiento interno que debe tener para afrontar la situación tanto familiar como nacional, las cuales ejercen presión y terminan por afectar a la familia en distintos niveles.

Cada momento en Belfast se hace impredecible, hay una gran cantidad de momentos tensos, cada uno más que el anterior, así como muchos momentos bellos, y cuando ocurre uno de estos, es infinitamente más bello que el último. Aquí, la música es una gran compañía, el trabajo de Van Morrison en este apartado es notable ya que en un primer momento puede parecer irreverente al enmarcar una escena dura con una tonada divertida, más adelante se torna adecuada y muy precisa, acompañando todas las notas que consigue darnos la película; esta es, ante todo, una película de altibajos, evita a toda costa mantenerse plana, lo que cautiva y logra mantenernos alerta, a la expectativa y maravillados.

Destaco ampliamente las actuaciones de Judi Dench y Caitriona Balfe como la abuela y la madre, en ellas el sentimiento de cada momento se ve reflejado a la perfección, esto junto a los picaros y divertidos consejos del abuelo (Ciarán Hinds) a Buddy, crea un entorno lleno de matices, tal como esperamos hallar en cualquier familia, entorno elevado gracias a un libreto que se siente orgánico y enriquecido de diversas formas que nos hacen reír, aguantar y sentir.

A pesar de estar enmarcada en una época oscura, el color de Belfast es puesto espléndidamente por la fantasía a la que nos transporta, está cargada de emoción y sentimiento, es una propuesta visual que no deja indiferente y que a muchos maravillará. Inesperada y grandiosa, digna de verse en más de una ocasión para ser conscientes de cada detalle que se ha puesto en ella, pues nada está dejado al azar.

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