Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore

Director: David Yates
Guionista: J.K. Rowling y Steve Kloves
Productores: Neil Blair, Danny Cohen, David Heyman, Steve Kloves, Tim Lewis, J.K. Rowling, Michael Sharp, Courtenay Valenti, Lionel Wigram
Reparto: Eddie Redmayne, Jude Law, Ezra miller, Alison Sudol, Dan Fogler, Richard Coyle, Jessica Williams, Callum Turner, Madds Mikkelsen
Productora: Warner Bros Pictures
Género: Fantasía, aventura

De la mano de David Yates, la tercera entrega de la saga de Animales Fantásticos busca complejizar las intrigas y enigmas que de forma inesperada nos planteó al final de su antecesora, Los crímenes de Grindelwald. Siguiendo con el esquema de dar prioridad al personaje que menciona en su título, en esta ocasión el foco de la historia estará en el carismático Albus Dumbledore (interpretado por Jude Law), quien continúa en su misión de entender y frenar los planes de su rival y gran amor, Gellert Grindelwald (en el debut de Madds Mikkelsen en el papel).

Tanto Newt, como su hermano Theseus, interpretado por Callum Turner, y el leal muggle Jacob, Dan Fogler, tendrán distintas misiones a su cargo, todas con un mismo fin: impedir el ascenso al poder de Grindelwald, en una trama mucho más política que las dos cintas anteriores, y solo el trabajo en equipo evitará que estalle una guerra que destruya no solo al mundo mágico como lo hemos conocido, sino también al mundo muggle, que ignora el peligro que lo rodea.

Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore, alterna el trabajo de Newt, Eddie Redmayne, y sus amadas criaturas mágicas con la llegada de nuevos aliados para la causa de Dumbledore, que, a pesar de sus buenas actuaciones, no logran llenar del todo los vacíos de los miembros “originales” de la banda de Newt, y solo el tiempo y las dos cintas que faltan por estrenarse podrán mostrarnos el modo en que todos estos personajes trabajarán en conjunto.

En sus 2 horas y 22 minutos de duración, Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore, nos brinda la nostalgia de esa banda sonora que con tanta facilidad reconocemos y que muchos años después nos sigue emocionando, sumada a un par de secuencias de acción y a llamativos efectos visuales que ameritan verlos en una pantalla grande, tipo IMAX u Onyx. Todos estos elementos logran transportarnos de vuelta a un mundo mágico que se expande cada vez más, con un sistema político muy interesante del que ya conocíamos algunos Ministerios de Magia y que nos ha mostrado cómo es la vida de los magos y brujas en países como Francia o Estados Unidos, y no solo en el Reino Unido que enmarcó a la totalidad de la saga de Harry Potter. Esta mezcla de acción, fantasía y misterio se combina con pequeñas dosis de humor, bastante necesarias en medio de la tensión principal, y terminan por darnos un rato divertido y cargado de nostalgia, pero que no necesariamente supera en emoción o impacto a sus antecesoras.

De hecho, considero que esta es la cinta que menos me ha gustado de las tres, y me deja con serias inquietudes respecto al futuro que le espera a la historia y a su fandom, y es que el regreso al mundo mágico resulta agridulce por varios factores: en primer lugar, el “choque” que supuso la injusta salida de Johny Depp del proyecto en 2018 hace casi que inevitable el estar comparando frecuentemente su interpretación con la de Madds Mikkelsen, quien llega a la franquicia con una propuesta de Grindelwald mucho más psicológica, letal y madura, y de hecho creo que habría sido un villano excelente para las cinco películas, pero de momento tendremos que conformarnos con verlo en las 3 cintas en que participe.

Por otra parte, la permanente polémica respecto a J.K. Rowling y un fandom cada vez más dividido entre dejar de consumir o no los contenidos y productos que de algún modo le representen dinero a la autora de todas estas historias y personajes abre la discusión sobre el futuro de la saga, y nos deja pensando en qué tan grande será el impacto en taquilla de esta “ruptura entre el arte y su artista” durante el fin de semana de su estreno.

Un aspecto clave a tener en cuenta es que esta no es una saga que tenga muchas oportunidades de ganar nuevas audiencias, hablamos de una graaaaan trama global que a lo largo de diez películas ha crecido con su público, y ese mismo público es el que año a año, cinta tras cinta lo ha mantenido a flote. Siendo sincera, no he escuchado a la primera persona que me diga que es fan de Animales Fantásticos y NO de Harry Potter por ejemplo, de allí que esos fanáticos leales y constantes sean una voz decisiva en el futuro de la franquicia, y el modo en que los espectadores reciban esta nueva entrega de las aventuras de Newt y Dumbledore tal vez pueda darnos una pauta de lo que los estudios Warner harán en los próximos años.

¿Considero que tenemos trama suficiente para otras dos películas? No en realidad, pero luego de ver fenómenos cinematográficos como El Hobbit, que partiendo de un libro tan corto logró sacar adelante tres películas con una taquilla nada despreciable, no me sorprendería que tuviéramos mundo mágico para rato. Algo que sí sé, es que, ya sea por curiosidad o nostalgia, ahí estaremos con nuestras varitas mágicas, siempre listos para regresar a casa.

Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore, llegará a los cines de Colombia el 14 de abril. Pueden ponerse al día viendo las dos primeras entregas en HBO MAX junto con el documental Animales fantásticos: una historia natural, en donde Stephen Fry, descubrirá la historia detrás de las fantásticas bestias que inspiraron este mundo mágico.

Podrán encontrar más reseñas de películas y libros en el blog de nuestra colaboradora: Si no le gusta, no lo lea.

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